Un lugar donde la memoria se encuentra con la vida contemporánea. El entorno del Museo Nacional y el Centro Internacional abre sus puertas a peatones y visitantes, combinando arte, historia y modernidad. Es un espacio vivo que integra cultura, negocios y ciudadanía, mostrando cómo el pasado y el presente dialogan en el espacio público.
La presencia constante de turistas que contemplan la arquitectura y expresiones culturales de la ciudad, junto con la disposición de instalaciones artísticas, contribuye significativamente a la potenciación del componente cultural en el área en la que el Museo Nacional se constituye en un articulador de las actividades culturales desarrolladas en el espacio.
Es común la convergencia de familias, grupos de amigos y residentes, debido a su ubicación estratégica, en proximidad a zonas empresariales, comerciales, educativas y residenciales, que lo consolidan como un punto de encuentro para el esparcimiento. En los días festivos, la ciclovía aumenta el flujo de ciudadanos que recorren el lugar.
Si bien la ciclovía aumenta el flujo de ciudadanos que recorren el lugar, no se desarrollan prácticas deportivas de manera significativa en este entorno, seguramente debido a las características propias del espacio, orientadas principalmente a la contemplación, el tránsito peatonal y la interacción social.





