Este humedal urbano es un ejemplo de cómo la naturaleza puede integrarse con la vida empresarial. Entre edificios y oficinas surge un refugio de biodiversidad que aporta aire puro, equilibrio y serenidad al entorno. Es un recordatorio de que el desarrollo urbano debe ir de la mano con la sostenibilidad y el respeto por el ambiente.
Es posible identificar la interacción de la comunidad que entre la naturaleza y el diseño recorre el lugar. Los visitantes se dedican a la contemplación de los componentes que conforman el humedal, como la vegetación nativa, los cuerpos de agua y los elementos paisajísticos que estructuran su configuración ecológica y definen la vocación ambiental del espacio.
No es habitual la realización de prácticas recreativas, seguramente debido al entorno empresarial circundante. Estas prácticas son realizadas por la comunidad en los parques aledaños.
No se evidencia la realización de prácticas deportivas, seguramente debido a la naturaleza contemplativa del espacio.
Es habitual el tránsito de usuarios provenientes de los complejos empresariales, comerciales, residenciales y hospitalarios circundantes. En días festivos, es normal la presencia de ciclistas que hacen uso de la ciclovía de la Carrera 7, al igual que una alta afluencia de tránsito, debido a que el espacio se encuentra emplazado entre dos de las vías más significativas de la ciudad.





